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viernes, 10 de agosto de 2012

Centenario Lángara (10/12): Alemania se venga en Barcelona (1936)


ALEMANIA SE VENGA EN BARCELONA (1936)

Fracaso de todo el seleccionado español, en especial la línea de centrocampistas.

De todos los partidos internacionales jugados por Isidro Lángara, éste fue el peor.

La derrota ante Austria –insistimos, la primera de España como local- desmoralizó mucho a don Amadeo García Salazar, el seleccionador. La eterna cantinela del seleccionador vitoriano era que “España no tenía línea de medios”. Todas las pruebas que realizaba sobre esta cuestión le daban mal resultado. De todas maneras, ante Alemania, en Barcelona, el 23 de febrero de 1936 podía ser la baza del desquite. No había buen ambiente en el combinado español, y no por rencillas entre los jugadores, en absoluto. Los jugadores andaban preocupados con los sucesos revolucionarios desatados tras el triunfo del Frente Popular y el clima de gran inestabilidad política de aquel infausto año 1936. De todas maneras, el público asistente al partido en Montjuic (Barcelona) entre la España republicana y la Alemania “hitleriana” fue un modelo de corrección. No lo decimos nosotros, que podríamos ser parte interesada, sino que fue éste mismo el elogio del doctor Peco Bauwens, presidente de la Federación Alemana (DFB), el cual ejercía asimismo como árbitro internacional. En 1941, de hecho, pitaría en Bilbao un España-Portugal con victoria española por cinco goles a uno en el que intervino Herrerita [1]

El más flojo partido de Lángara con la Selección

García Salazar resolvió sus dudas respecto a la línea de medios convocando a Bertolí, del Valencia, Pedro Regueiro del Madrid, Muguerza del Athletic de Bilbao y Solé del Español de Barcelona. Lecue era el único indiscutible como medio izquierdo. A la hora de la verdad, la decisión tampoco dio resultado. Jugaron aquella tarde con España: Zamora (Madrid); Zabalo (Barcelona), Aedo (Betis); Bertolí (Valencia), Muguerza (Athletic), Lecue (Madrid); Ventolrá (Barcelona), Luis Regueiro (Madrid), Lángara (Oviedo), Iraragorri (Athletic) y Emilín Alonso (Madrid). Por su parte, los germanos jugaron con Jacobs; Münzenberg, Munkhert; Janes, Goldbrunner, Gramlich; Lehner, Szepan, Lenz, Siffling y Fath. Era destacada la ausencia de su delantero centro Conen. El partido lo dirigió el colegiado belga, casi “eterno” con España, Langenus. Cabe destacar que Zamora volvía al marco como portero titular, y por última vez ya que este fue el postrero partido del “divino” con la Selección Española tras casi dieciséis años de presencia casi ininterrumpida.


Una sombra de equipo

Si frente a Austria había maravillado el ataque, contra los alemanes fue un gran fracaso. Peor, aún peor, la línea media. Bertolí no dio una a derechas y Pedro Regueiro, que le reemplazó, tampoco. En el centro, Muguerza no cumplió lo bien que solía y se mejoró cuando salió el españolista Solé, cuya ciencia en el pase a distancia vino bien a nuestros cerebros Luis Regueiro e Iraragorri. Lángara no jugó bien en esta ocasión. Estuvo poco asistido y los germanos, que aún recordaban los dos goles que les había marcado en Colonia, le hicieron un marcaje severísimo. Pero en líneas generales, del ataque que un mes antes había maravillado ante Austria, no quedó absolutamente nada. El público barcelonés empujó lo que pudo, pero el equipo jugó agarrotado.

Por otro lado, la situación sociopolítica española, con conflictos sociales a todas horas, con asesinatos y líos continuados, no era la mejor compañía para arropar a unos hombre que, quiérase o no, tenían sus familiares en grandes ciudades con el riesgo que ello entonces suponía. Se veía venir, a pasos agigantados, la guerra civil.


La venganza alemana

Alemania jugó a desquitarse de la derrota de Colonia. El triunfo español alcanzado casi un año antes les escocía lo suyo. Esta vez jugaron con más calma y sosiego. Sujetaron bien al ataque español, de forma especial a Lángara. A los veinte minutos, Fath se fue de Zabalo y de Bertolí, se acercó a Zamora y lo fusiló de cerca. A los treinta y cinco minutos, Emilín Alonso hizo un gran centro y Luis Regueiro empató de buen disparo. Todo parecía que se ponía a favor del cuadro español, el cual, por supuesto, tuvo una reacción notable. Pero duró poco, porque en el segundo período Alemania hizo un gran fútbol, mareando un poco a nuestro combinado. A los veinticinco minutos de esa segunda parte (setenta del total) Fath volvió a cruzar un disparo que suponía el uno a dos favorable a los teutones. La venganza de Colonia estaba tomada. A la semana siguiente, don Amadeo García Salazar quiso presentar su dimisión como seleccionador. No le fue aceptada. Si había sido bueno antes no iba a ser malo después por unos resultados negativos. En reunión federativa se le otorgaron plenos poderes y se instó que para el próximo partido en Praga había que echar el resto.

Lángara no había anotado, pero su registro goleador seguía siendo asombroso: Diez partidos, dieciséis goles.

Manuel SARMIENTO BIRBA.

Notas:
[1]: O, sin ir más lejos, el siguiente partido de España, en Praga ante Checoslovaquia.

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